- Argentina tiene casi dos veces y media la población de Chile y más personal activo según Global Firepower 2026.
- Chile mantiene ventaja en aviación de combate con 45 cazas contra 23 argentinos, incluyendo experiencia con F-16 desde hace dos décadas.
- En el mar, Chile posee ocho fragatas y cuatro submarinos, mientras Argentina enfrenta falta de demostración de una fuerza submarina plenamente operativa.
- Chile dedica proporcionalmente mayor gasto en defensa (1,5% del PIB) frente a Argentina (0,6%).
- A pesar de la tensión diplomática, Argentina y Chile realizaron ejercicios conjuntos Viekarén y Salitre 2026 en el marco del Tratado de Paz y Amistad de 1984.
La tensión diplomática que se abrió entre Argentina y Chile por las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, volvió a poner sobre la mesa una pregunta que periódicamente reaparece a ambos lados de la Cordillera: ¿cómo están realmente las Fuerzas Armadas de Argentina y Chile en 2026?
El episodio comenzó después de que Valverde mencionara a “Magallanes, el sur, el Drake” al referirse a espacios estratégicos y a la necesidad argentina de mantener presencia en el extremo austral. Chile interpretó sus declaraciones como una referencia a soberanía sobre el Estrecho de Magallanes y anunció una protesta diplomática.
Buenos Aires respondió oficialmente el 25 de agosto. La Cancillería argentina ratificó que su posición sobre el Estrecho está determinada por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, calificó ambos instrumentos como definitivos y reafirmó expresamente el valor estratégico de la cooperación con Chile.
Ese contexto convierte cualquier comparación militar en un tema especialmente sensible. Pero también obliga a separar dos cuestiones distintas: una crisis diplomática no significa que exista preparación para una guerra, y contar tanques, aviones o barcos tampoco permite saber automáticamente qué ocurriría en un hipotético enfrentamiento.
La fotografía militar de 2026
Una de las bases abiertas más utilizadas para realizar comparaciones internacionales es Global Firepower. Su ranking 2026 coloca a Argentina en el puesto 32 entre 145 países y a Chile en el 49. Sin embargo, ese índice pondera más de 60 variables y beneficia, entre otros factores, el tamaño de la población, la superficie, la infraestructura, los recursos y la capacidad logística. No es un ranking directo de calidad operacional.

*El número de submarinos inventariados no implica que esos buques se encuentren operativos.
Los datos de personal, aeronaves, helicópteros, blindados y unidades navales corresponden a Global Firepower 2026. La propia organización advierte que parte de sus cifras son estimaciones y que sus tasas de disponibilidad son modeladas, no información oficial sobre el alistamiento efectivo de cada fuerza.
En gasto militar aparece otra diferencia estructural. Los datos correspondientes a 2025 ubican a Argentina en torno al 0,6% del PIB y a Chile cerca del 1,5%, una distancia significativa en el esfuerzo económico relativo dedicado a defensa.
El aire: Chile todavía tiene la ventaja más madura

Foto: Ministerio de Defensa de la Nación · Ver imagen original
La comparación aérea es posiblemente la más interesante de 2026 porque Argentina acaba de iniciar una transformación que puede modificar el equilibrio durante los próximos años.
Global Firepower contabiliza 274 aeronaves para Chile contra 241 para Argentina. Dentro de esas flotas clasifica 45 cazas chilenos y 23 argentinos. En helicópteros, en cambio, la cifra favorece a Argentina: 96 contra 86.
Pero sumar aeronaves tiene poco sentido si se mezclan aviones de transporte, entrenamiento, enlace, vigilancia y combate. La variable estratégica es otra: qué sistemas pueden combatir, con qué sensores y armamento, cuántas tripulaciones están calificadas y cuántas horas pueden sostenerse en el aire.
Ahí Chile mantiene una ventaja acumulada.
La Fuerza Aérea de Chile incorporó diez F-16 Block 50 nuevos desde 2006 y posteriormente 36 F-16 MLU provenientes de Países Bajos. Dependiendo de la fuente y del criterio utilizado para contabilizar disponibilidad, la flota histórica ronda los 45/46 F-16. La FACh lleva aproximadamente dos décadas formando pilotos, técnicos, estructuras de mantenimiento y doctrina alrededor del sistema.

Foto: Staff Sgt. Jacob Cabanero / U.S. Air Force · Dominio público · Ver imagen original
Argentina compró 24 F-16AM/BM provenientes de Dinamarca. Los primeros seis aviones arribaron al país el 5 de diciembre de 2025 y el 6 de abril de 2026 la Fuerza Aérea comenzó los vuelos del sistema en el Área Material Río Cuarto, inicialmente con dos aeronaves biplaza y asistencia de instructores estadounidenses.
Es un cambio enorme para Argentina: recupera progresivamente la aviación de combate supersónica perdida tras la salida de servicio del Mirage en 2015.
Pero comprar 24 F-16 no significa disponer inmediatamente de 24 F-16 listos para combatir. Los aviones deben llegar, incorporarse, recibir mantenimiento, armamento y repuestos, mientras pilotos y técnicos atraviesan las distintas etapas de conversión.
Por eso, en 2026 Chile todavía dispone de una ventaja clara: no simplemente por cantidad de F-16, sino por veinte años de experiencia con el sistema.
Tierra: 386 tanques contra 362, pero el número tampoco cuenta toda la historia
Sobre el terreno la diferencia numérica es pequeña. Global Firepower registra 386 tanques para Chile y 362 para Argentina.
Chile posee como principal carro de combate al Leopard 2A4, un tanque principal de batalla sobre el cual mantiene programas específicos de mantenimiento, transferencia tecnológica y entrenamiento.
Argentina tiene como columna vertebral de sus unidades blindadas al TAM, equipado con un cañón de 105 milímetros. Su programa TAM 2C-A2 está actualizando progresivamente parte de la flota con cámaras térmicas, nuevos sistemas de control de tiro, movimiento eléctrico de torre y capacidad de combate nocturno y todo tiempo.

Foto: Ejército Argentino · Ver imagen original
La comparación directa favorece tecnológicamente al Leopard en varios parámetros propios de un tanque principal pesado, pero tampoco significa que 386 Leopard 2A4 estén disponibles. La cifra de Global Firepower engloba distintas categorías de tanques y nuevamente no constituye un parte de alistamiento.

Foto: Cruzyel / Misterprice · Dominio público · Ver imagen original
Argentina, además, está acelerando su reequipamiento terrestre. El 21 de agosto firmó la documentación para avanzar en la incorporación de 235 vehículos blindados Stryker, uno de los movimientos de modernización más importantes del Ejército argentino en los últimos años.
El mar: la mayor ventaja estructural de Chile
Es probablemente donde aparece la diferencia cualitativa más difícil de compensar rápidamente.
La Escuadra Nacional de Chile posee ocho fragatas de distintas clases. La Armada chilena las utiliza como su principal componente oceánico de combate de superficie.

Foto: Petty Officer 1st Class John Bellino / U.S. Navy · Dominio público · Ver imagen original
A esto se suma un elemento estratégico decisivo: cuatro submarinos.
La Armada de Chile mantiene cuatro unidades submarinas: los Simpson y Thomson, clase U-209, y los O'Higgins y Carrera, clase Scorpène. Además de los buques, existe infraestructura de base, mantenimiento y formación especializada destinada específicamente a sostener esa capacidad.

Foto: Florian Wöhrl / Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0 · Ver imagen original
Argentina mantiene unidades de superficie relevantes, con destructores, corbetas, patrulleros oceánicos y buques logísticos capaces de cumplir funciones de vigilancia, control del Atlántico Sur, apoyo antártico y participación en ejercicios internacionales.
El problema argentino aparece debajo del agua.
Global Firepower contabiliza dos submarinos argentinos, pero aquí se observa con claridad por qué inventario no debe confundirse con capacidad operacional. No existe en las fuentes públicas recientes una demostración equivalente de una fuerza submarina argentina plenamente operativa.
En este campo, Chile sostiene actualmente la ventaja más contundente.
El gasto explica parte de la diferencia
Los sistemas militares no se sostienen únicamente cuando se compran.
Necesitan combustible, munición, horas de vuelo y navegación, repuestos, mantenimiento preventivo, infraestructura, simuladores, técnicos, ejercicios y actualización tecnológica durante décadas.
Por eso el gasto acumulado importa.
Chile viene dedicando proporcionalmente una porción mayor de su economía a defensa. Para 2025, las estimaciones sitúan el esfuerzo chileno en aproximadamente 1,5% del PIB, frente a cerca de 0,6% de Argentina.
Argentina intenta ahora revertir parte de ese deterioro. En mayo de 2026 el Gobierno creó mediante el Decreto 314/2026 el Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (ARMA), destinado a reequipamiento, modernización, infraestructura estratégica y recuperación de capacidades.
Los F-16, la modernización del TAM, los Stryker y otras adquisiciones muestran que la fotografía argentina está cambiando.
Pero recuperar sistemas complejos lleva años.
Entonces, ¿quién tiene más poder militar?
Depende de qué se mida.
Argentina tiene la ventaja de escala. Tiene casi dos veces y media la población de Chile, un territorio mucho mayor, más personal activo según Global Firepower, mayor cantidad de vehículos terrestres y una infraestructura geográfica y logística más extensa. Esa combinación explica en buena medida que GFP la coloque en el puesto 32 mundial frente al 49 de Chile.
Chile tiene ventajas cualitativas muy relevantes en capacidades convencionales específicas. Su aviación lleva dos décadas operando F-16; posee una fuerza de ocho fragatas y cuatro submarinos; sostiene Leopard 2A4 y dedica proporcionalmente una parte sensiblemente mayor de su economía a defensa.
Por eso resulta excesivamente simplificador afirmar que “Argentina es más poderosa porque está 32° en el ranking” o, en sentido inverso, que “Chile ganaría porque tiene más F-16”.
Una guerra moderna depende de inteligencia, radares, defensa aérea, guerra electrónica, comunicaciones, disponibilidad real de armamento, logística, combustible, municiones, entrenamiento, capacidad industrial, geografía, objetivos políticos y duración del conflicto.
Ninguna tabla pública puede resolver esa ecuación.
La paradoja de esta semana: tensión diplomática y ejercicios conjuntos al mismo tiempo
Existe además un dato que obliga a poner toda esta discusión en perspectiva.
Mientras los gobiernos intercambiaban posiciones por el episodio del Estrecho de Magallanes, las Armadas argentina y chilena estaban realizando juntas el ejercicio Viekarén en Puerto Williams y el Canal Beagle.
Las unidades de ambos países entrenan para mejorar interoperabilidad y coordinación ante emergencias marítimas. El ejercicio se desarrolla precisamente en el marco del Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Un mes antes había ocurrido algo similar en el aire. Argentina participó en territorio chileno del ejercicio multinacional Salitre 2026, junto con Chile, Brasil, Colombia, Paraguay y Estados Unidos.
Ese dato es fundamental.
La crisis diplomática por Magallanes es real y merece seguimiento. El incremento de capacidades militares argentinas también es real. La diferencia histórica de inversión entre ambas fuerzas es real.
Pero ninguno de esos elementos constituye por sí mismo evidencia de que Argentina y Chile estén preparándose para enfrentarse militarmente.
La fotografía de agosto de 2026 muestra algo bastante más complejo: dos vecinos con Fuerzas Armadas diferentes, una sensibilidad geopolítica histórica todavía presente en el extremo austral, una Argentina que intenta recuperar capacidades perdidas y un Chile que conserva ventajas tecnológicas acumuladas durante años.
Y, al mismo tiempo, dos países cuyos militares siguen entrenándose juntos en el Canal Beagle.
La síntesis es menos espectacular que un “quién ganaría”, pero mucho más precisa: Argentina dispone de mayor escala y está acelerando su recuperación militar; Chile conserva hoy una estructura convencional más madura en áreas decisivas, especialmente en el aire y el mar. El equilibrio está cambiando, pero la cooperación militar entre ambos continúa activa.
