Lo esencialPUNTOS CLAVE
  • La organización de la visita del papa León XIV avanza con coordinación entre la Iglesia y los gobiernos nacional, bonaerense, cordobés y porteño.
  • La Pastoral Social cuestionó el fallo de la Corte Suprema que mantiene vigente el DNU 70/2023 y habilita la venta de tierras a extranjeros sin límites.
  • La Mesa de Discapacidad de la CEA se reunió con el ministerio de Salud y advirtió que los gestos no alcanzan.
  • El arzobispo Jorge García Cuerva pronunció mensajes críticos con alto impacto político.

La Iglesia católica y el gobierno nacional mantienen una relación tensa y marcada por diferencias, a un mes de la llegada del papa León XIV a la Argentina. Según fuentes eclesiásticas, la organización de la visita encuentra a ambas partes trabajando de forma armoniosa en temas logísticos como seguridad y desplazamiento de fieles, con la participación de los gobiernos de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Esa tregua convive con reclamos públicos de representantes eclesiásticos sobre temas sensibles. Esta semana, la Pastoral Social de la Comisión Episcopal emitió un comunicado titulado “Por la defensa de nuestro territorio y el cuidado de nuestra soberanía”, en el que expresó su preocupación por la decisión de la Corte Suprema de dejar vigente el DNU 70/2023, que en su artículo 154 derogaba la ley de tierras y habilitaba la venta a extranjeros sin límites. El texto fue difundido por el gobernador bonaerense Axel Kicillof en sus redes sociales.

El mismo lunes, representantes de la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina se reunieron con funcionarios del ministerio de Salud para plantear su inquietud por la continuidad de las prestaciones en instituciones que trabajan con personas con discapacidad. Tras el encuentro, María Baya Casal, coordinadora de la mesa, señaló que los gestos no alcanzan y que deben traducirse en realidades. El sacerdote Pablo Molero, coordinador del Foro de Discapacidad, fue más duro: pidió que se cumpla con lo que manda la ley y sostuvo que las medidas no deben tomarse porque viene el Papa, sino porque la gente lo necesita.

Días antes, durante la celebración por el día de la Virgen de Luján, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dejó un mensaje con contenido político al hablar de “abrazos pendientes” y de heridas por la descalificación y la intolerancia. En la Casa Rosada hay molestia con el arzobispo, pero evitan avanzar contra la cúpula eclesiástica, según el artículo.

El gobierno nacional prefiere hablar en off the record sobre lo que le molesta de la Iglesia y no la enfrenta públicamente. En sectores eclesiásticos atribuyen esa cautela a que una porción importante del electorado oficialista es católica. En la Iglesia descartan que el Papa se involucre en la política doméstica, aunque esperan que mantenga mensajes sin destinatarios precisos.