- La capacidad de almacenamiento eléctrico de Texas pasó de unos 857 MW en 2021 a 21,7 GW en julio de 2026, multiplicándose aproximadamente 25 veces en cinco años.
- El 23 de agosto, el almacenamiento llegó a aportar 13.256 MW en un mismo momento en Texas.
- Argentina adjudicó 700,5 MW de capacidad de almacenamiento mediante baterías en 2026, distribuidos en 20 proyectos de cinco empresas, con una inversión estimada de 700 millones de dólares.
- En mayo de 2026 Córdoba lanzó una licitación para tres centrales de almacenamiento con baterías, con una potencia total prevista de 100 MW y una capacidad de 500 MWh.
Durante años, uno de los principales problemas de las energías renovables fue bastante sencillo de explicar: el sol no siempre está disponible cuando más electricidad necesitamos.
Ahora, las enormes instalaciones de baterías conocidas como BESS —Battery Energy Storage System— están comenzando a cambiar esa ecuación.
Texas es uno de los ejemplos más importantes.
La capacidad de almacenamiento eléctrico del estado norteamericano pasó de unos 857 MW en 2021 a 21,7 GW en julio de 2026, multiplicándose aproximadamente 25 veces en apenas cinco años.
La lógica es relativamente simple.
Durante las horas de mayor generación solar, las baterías almacenan el excedente de electricidad. Cuando cae el sol y aumenta el consumo residencial, esa energía vuelve a incorporarse a la red.
El sistema permite cubrir uno de los momentos más delicados de cualquier red eléctrica: el atardecer, cuando disminuye rápidamente la producción fotovoltaica mientras millones de hogares continúan consumiendo electricidad.

Texas puso a prueba el sistema
El último verano estadounidense llevó la red eléctrica de Texas a niveles históricos.
El 22 de julio se registró un consumo máximo de 91.308 MW, con el pico alrededor de las 18 horas.
La generación a gas sostuvo buena parte de la demanda, acompañada por una elevada participación solar, mientras las baterías comenzaron a descargar la energía acumulada durante las horas anteriores.
Semanas después, el 23 de agosto, el almacenamiento llegó a aportar 13.256 MW en un mismo momento, según los datos recopilados en el informe.
El contraste con años anteriores resulta significativo.
En agosto de 2023, el operador eléctrico texano había solicitado en varias oportunidades que la población redujera voluntariamente su consumo para evitar problemas en el sistema.
En 2026, incluso con una demanda récord, esa situación pudo enfrentarse con una red que incorporó una enorme capacidad de almacenamiento.

Argentina empieza a apostar por las baterías
La transformación no ocurre solamente en Estados Unidos.
Argentina también comenzó a incorporar almacenamiento eléctrico a gran escala.
Durante 2026 se adjudicaron 700,5 MW de capacidad de almacenamiento mediante baterías, distribuidos en 20 proyectos correspondientes a cinco empresas.
La inversión estimada ronda los 700 millones de dólares.
La convocatoria recibió propuestas por más de 8.300 MW, una cifra que superó ampliamente la potencia que originalmente se buscaba incorporar.
Estos sistemas permiten responder rápidamente frente a variaciones en la demanda, almacenar energía cuando existe disponibilidad y entregarla cuando la red comienza a acercarse a sus límites.
Además de reducir el riesgo de interrupciones, pueden mejorar la calidad y estabilidad del servicio eléctrico.
Córdoba también avanza
La provincia de Córdoba ya comenzó a analizar este escenario.
En mayo de 2026 se lanzó una licitación para desarrollar tres centrales de almacenamiento mediante baterías, con una potencia total prevista de 100 MW y una capacidad de 500 MWh.
El objetivo es reforzar el sistema provincial y ofrecer mayor respaldo durante momentos de elevada demanda.
Y ahí aparece una pregunta inevitable:
¿podría una tecnología similar ser útil para Calamuchita?
El problema de los picos turísticos
La región presenta una particularidad que la vuelve especialmente interesante para este tipo de soluciones.
Calamuchita tiene una población relativamente estable durante buena parte del año, pero recibe enormes cantidades de visitantes en verano, fines de semana largos y fechas especiales.
Miles de personas llegan simultáneamente a viviendas, hoteles, cabañas y complejos turísticos.
Aires acondicionados, bombas de piletas, cámaras frigoríficas, restaurantes, comercios y alojamientos incrementan rápidamente el consumo eléctrico.
El problema no necesariamente es generar electricidad durante todo el año.
El desafío aparece cuando todos quieren utilizarla al mismo tiempo.
Un sistema de almacenamiento permitiría guardar energía durante momentos de menor consumo y entregarla justamente durante esas horas críticas.
Guardar el sol para usarlo de noche
Calamuchita cuenta además con condiciones favorables para la generación fotovoltaica.
Pero los paneles solares tienen una limitación evidente: producen principalmente durante el día.
La demanda turística, en cambio, suele aumentar considerablemente al final de la tarde y durante la noche.
Ahí aparece una de las principales ventajas de combinar generación solar con almacenamiento.
La electricidad generada al mediodía podría conservarse durante varias horas y utilizarse cuando los visitantes regresan de los ríos y balnearios, llegan a los alojamientos, encienden aires acondicionados, cocinan o salen a restaurantes y comercios.

Las cooperativas podrían tener un papel central
Calamuchita cuenta además con un elemento importante: numerosas cooperativas que administran servicios eléctricos en diferentes localidades.
Algunas ya dieron pasos hacia las energías renovables.
La Cumbrecita, por ejemplo, inauguró un parque fotovoltaico de 315 kW, mientras otras localidades de la región como Villa Rumipal y Villa del Dique entre otras, también comenzaron a incorporar generación solar.
La siguiente etapa podría ser sumar capacidad de almacenamiento.
En lugar de pensar únicamente en enormes instalaciones provinciales, podrían desarrollarse proyectos de menor escala vinculados con cooperativas, municipios, parques solares o grandes consumidores.
Hoteles y empresas también podrían utilizarlas
Los sistemas BESS no necesariamente tienen que pertenecer a la red eléctrica general.
Un hotel, complejo turístico, supermercado, industria o establecimiento productivo también puede combinar paneles solares y baterías.
Durante el día genera y almacena electricidad.
Por la noche consume esa energía antes de volver a demandarla de la red.
Además del eventual ahorro económico, existe otra ventaja especialmente importante para actividades turísticas y comerciales: la continuidad del servicio ante cortes eléctricos.
Un alojamiento puede mantener iluminación, sistemas informáticos, refrigeración, bombas y otros servicios esenciales aun cuando falle temporalmente la red.
Otra alternativa para zonas rurales
El almacenamiento también abre posibilidades para sectores alejados de las principales líneas eléctricas.
Las llamadas microrredes combinan generación solar, baterías y eventualmente generadores de respaldo.
Eso permite brindar electricidad de manera más estable en lugares donde extender redes convencionales puede resultar extremadamente costoso.
El material analizado plantea este tipo de sistemas como una alternativa posible para sectores rurales de Calamuchita.
No es simplemente comprar baterías
La tecnología, sin embargo, no constituye una solución automática.
Una instalación de estas características requiere inversiones importantes, estudios sobre la red, sistemas de seguridad, mantenimiento especializado y un modelo económico que permita recuperar el capital.
También necesita planificación regulatoria.
Las baterías industriales tienen además una vida útil determinada y sus condiciones de operación influyen directamente sobre su degradación.
Por eso cualquier proyecto regional debería comenzar primero con un estudio serio sobre consumo, infraestructura eléctrica existente, nodos críticos y comportamiento de la demanda durante la temporada turística.
Una posibilidad para estudiar en Calamuchita
Texas demuestra hasta dónde puede llegar esta tecnología cuando se incorpora masivamente.
Argentina acaba de comenzar su propio camino y Córdoba también analiza grandes instalaciones.
Calamuchita probablemente no necesite proyectos de semejante escala.
Pero podría comenzar mucho más abajo: con instalaciones piloto junto a cooperativas, parques solares, grandes establecimientos turísticos o sectores donde históricamente existen problemas de suministro.
En una región cuya población puede aumentar dramáticamente durante determinadas semanas del año, la posibilidad de acumular electricidad cuando sobra y utilizarla exactamente cuando más se necesita puede convertirse en una herramienta cada vez más relevante.
Las baterías dejaron de ser solamente el complemento de un panel solar doméstico.
Están comenzando a convertirse en una infraestructura estratégica para las redes eléctricas.
Y para una región turística como Calamuchita, donde cada verano vuelve a poner a prueba los servicios públicos, es una tecnología que al menos merece empezar a estudiarse seriamente.
