El asado, uno de los grandes clásicos de la mesa argentina, sigue perdiendo lugar. El consumo de carne vacuna cayó 9,5% interanual en agosto y se ubicó en torno a los 46 kilos por habitante al año, según los últimos datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA).

El registro se mantiene en niveles históricamente bajos y representa una reducción de aproximadamente 4,9 kilos por habitante respecto de agosto de 2025. El nivel de consumo registrado durante el mes fue, además, el más bajo desde abril de 2024.

El retroceso también se observa en el volumen de carne destinado al mercado interno. En agosto, los envíos cayeron 11,3% interanual, en un escenario marcado por una menor producción y por una mayor participación de las exportaciones.

Menos carne en la mesa

La tendencia viene acumulándose durante 2026. En los primeros siete meses del año, el consumo per cápita ya había descendido hasta 46,3 kilos anuales, con una caída del 9,4% frente al mismo período de 2025.

El precio es uno de los factores centrales detrás del cambio de hábitos. Durante el último año, los cortes vacunos tuvieron aumentos superiores a la inflación general y quedaron muy por encima de otras alternativas, como el pollo.

Para las familias, la consecuencia se refleja directamente en las compras: menos cantidad, cortes más económicos y, en muchos casos, reemplazo de la carne vacuna por pollo, cerdo u otras opciones.

Un cambio en un clásico argentino

La caída del consumo no significa que la carne haya desaparecido de la mesa de los argentinos, pero sí muestra una transformación en un hábito profundamente instalado.

Con 46 kilos por habitante al año, el consumo se encuentra muy lejos de los niveles que durante décadas caracterizaron a la Argentina como uno de los países con mayor consumo de carne vacuna del mundo.

El dato también funciona como un indicador de cómo la evolución de los precios y los ingresos termina impactando en decisiones tan cotidianas como qué poner en la parrilla o qué llevar a la mesa familiar.