- Raúl Cordero afirma que la atmósfera y el clima de la era actual ya no existen y no se recuperarán en un futuro predecible.
- Los eventos climáticos extremos forman una "epidemia" global, con incendios y olas de calor cada vez más intensos.
- La concentración de CO2 es 50% superior a la de hace un siglo y permanecerá en la atmósfera por al menos cien años.
- El Niño podría hacer de 2026 o 2027 el año más cálido registrado; en la zona central de Argentina se esperan lluvias abundantes.
- El científico se declara optimista por la transición energética y la adaptación, aunque reconoce que el consenso científico es menos optimista.
El climatólogo ecuatoriano Raúl Cordero, profesor de la Universidad de Groningen, en Países Bajos, advirtió en una entrevista con BBC Mundo que la composición atmosférica del planeta cambió de forma casi irreversible y que los fenómenos climáticos extremos se volvieron más frecuentes e intensos. La conversación fue publicada el 2 de agosto.
Cordero, que trabajó en Chile e investiga en la Antártica, sostuvo que el clima del siglo XX ya no existe. Según el científico, el CO2 emitido por generaciones pasadas y actuales permanecerá en la atmósfera durante al menos un siglo, por lo que no se prevé una recuperación del clima en un horizonte cercano.
El investigador coincidió con el Servicio Meteorológico británico, que afirmó que el clima del siglo XX ya no existe. En ese marco, explicó que la concentración de CO2, el principal gas de efecto invernadero, es hoy un 50% superior a la de hace poco más de cien años.
Cordero describió como una "epidemia" la sucesión de incendios, olas de calor e inundaciones en distintas regiones. Mencionó los megaincendios de California, Australia, Chile y Europa, y remarcó que la única forma de frenar el agravamiento es dejar de emitir gases de efecto invernadero.
El climatólogo también se refirió a la ola de calor de junio de 2026 en Europa, que provocó una sobremortalidad de más de 10.000 personas, según el European Mortality Monitor. Sostuvo que las olas de calor son la manifestación más letal del calentamiento global y que su frecuencia aumentó entre un 200% y un 300% en zonas tropicales.
En su ciudad natal, Guayaquil, la frecuencia de olas de calor creció casi un 400% desde la década de 1980. El científico señaló que estas muertes no suelen certificarse como causadas por calor y que por eso pasan desapercibidas en las estadísticas habituales.
Sobre el ritmo de calentamiento, Cordero explicó que el hemisferio norte se calienta casi el doble de rápido que el hemisferio sur. Entre las causas mencionó la mayor superficie continental y el derretimiento del hielo del Ártico, que expone un océano más oscuro y acelera el calentamiento.
En el hemisferio sur, la Antártica se calienta más lentamente porque su hielo, de unos dos kilómetros de espesor promedio, no está en contacto con el océano sino con roca continental. Aun así, advirtió que la región no está exenta de impactos.
Consultado por la combinación de El Niño y el cambio climático, Cordero anticipó que si 2026 no es el año más cálido registrado, lo será 2027. Dijo que El Niño favorece sequías en la cuenca del Amazonas, el altiplano boliviano, Sudáfrica y el sudeste asiático, y precipitaciones abundantes en Medio Oriente, el sur de Estados Unidos, el norte de México, Chile, el sur de Brasil y la zona central de Argentina.
Pese al panorama, el climatólogo se mostró optimista. Consideró que la transición energética avanza en países como China y en el sur global, y que la adaptación tecnológica, incluida la expansión del aire acondicionado, permite enfrentar mejor el calor extremo.
Cordero comparó el desafío actual con el agujero de ozono, que consideró un problema existencial en los años 80 y que luego quedó bajo control. Rechazó la idea de una "nueva normalidad" y pidió crear una nueva normalidad estabilizando el clima y dejando de usar combustibles fósiles.
