- El FMI advirtió que los precios de la energía podrían mantenerse elevados hasta 2027, incluso si el conflicto en el Golfo termina pronto.
- La directora gerente Kristalina Georgieva señaló que los futuros del Brent ya reflejan cotizaciones altas para los próximos años.
- Un déficit mundial de capacidad de refinación elevó el margen de craqueo en alrededor de USD 100 por barril.
- En Argentina, las petroleras aplicaron ajustes de entre 2% y 5% en las últimas semanas, mientras las ventas de combustibles caen un 5,36% interanual.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió que los precios de la energía podrían mantenerse elevados hasta 2027, incluso si el conflicto en el Golfo finaliza en el corto plazo. La funcionaria formuló la advertencia antes de las Reuniones Anuales del FMI y el Grupo del Banco Mundial, que se realizarán del 12 al 18 de octubre en Bangkok. Según indicó, los contratos a futuro del Brent ya reflejan cotizaciones altas para los próximos años.
Georgieva explicó que el alza de la energía tuvo hasta ahora un impacto considerable, aunque contenido por una mayor eficiencia energética, la diversificación de fuentes de abastecimiento, la liberación de reservas y la capacidad de reacción de las cadenas de suministro. No obstante, esos factores no alcanzaron para normalizar el mercado. A ese cuadro sumó un déficit mundial de capacidad de refinación, que elevó el margen de craqueo en alrededor de USD 100 por barril.
"Los futuros del Brent, por ejemplo, prevén ahora precios elevados del petróleo hasta 2027", afirmó la titular del FMI. La combinación de un crudo más costoso y márgenes de refinación altos llevó los precios minoristas del diésel y otros derivados a máximos históricos, según expuso. El petróleo se mantenía cerca de USD 100 por barril, pese a una recuperación todavía frágil de los flujos desde el Golfo.
El diagnóstico también incluyó al gas natural licuado. La navegación amenazada en el estrecho de Ormuz limitó las alternativas de transporte de GNL procedente del Golfo y mantuvo afectados los suministros, con consecuencias más marcadas para Asia y Europa. Georgieva indicó que la presión podría intensificarse cuando los países busquen recomponer reservas y aumente el consumo por la llegada de la temporada fría al hemisferio norte.
En la Argentina, la cotización internacional del petróleo incide sobre el precio de las naftas y el gasoil. Durante las últimas semanas, Shell, Axion y Puma aplicaron ajustes de entre 2% y 5%, mientras que YPF informó una suba promedio de 1% en todo el país. Las compañías aplican un mecanismo de amortiguación para evitar que cada variación del barril se traslade de forma inmediata a los surtidores, pero ese esquema enfrenta límites si el Brent permanece cerca de USD 100 durante un período prolongado.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, había advertido que, si ese valor se sostiene, el mercado local deberá reflejarlo. La empresa de mayoría estatal concentra cerca del 55% de las ventas minoristas de combustibles, por lo que sus decisiones también condicionan la dinámica de precios de sus competidores.
La suba de costos externos coincide con una demanda interna más débil. Entre enero y agosto de 2026 se comercializaron 6.477,5 millones de litros de combustibles, un 5,36% menos que en el mismo período de 2023. En agosto, las ventas totalizaron 1.389.254 metros cúbicos, con una baja interanual de 2,19%. La caída acumuló siete meses consecutivos y redujo el margen para que las petroleras trasladen con rapidez la totalidad de la suba internacional.
En septiembre, el litro de nafta súper llegó a USD 1,35 en el mercado argentino, por encima del promedio de Estados Unidos y Brasil. Un período extenso de petróleo caro puede impactar sobre el precio final de los combustibles, aun cuando las empresas moderen el ritmo de sus actualizaciones. El efecto también dependerá de la evolución de los impuestos internos, que el Gobierno volvió a diferir hasta el 1 de noviembre para naftas y gasoil.
Los combustibles repercuten sobre la distribución de bienes, el transporte de pasajeros y las estructuras de costos de sectores productivos. Por eso, un aumento sostenido del petróleo puede sumar presión a la inflación, aunque su magnitud estará determinada por la duración del conflicto, la evolución de la oferta global y las decisiones locales sobre precios e impuestos.
Las próximas señales del mercado se concentrarán en la evolución de los flujos energéticos desde el Golfo, la seguridad de la navegación por Ormuz y la curva de futuros del Brent. Para la Argentina, esas variables definirán cuánto tiempo puede sostenerse la amortiguación de precios antes de que el costo internacional se refleje con mayor fuerza en los surtidores.
