- El Primer Lord del Mar Sir Gwyn Jenkins calificó a Rusia como "la mayor amenaza" para la seguridad del Reino Unido.
- Advirtió que Moscú busca puntos débiles en el Atlántico Norte y en la infraestructura submarina crítica.
- La Royal Navy despliega en promedio dos buques por semana para vigilar a Rusia.
- Jenkins presentó un plan para una "Armada híbrida" con drones, sensores autónomos e inteligencia artificial.
El jefe de la Armada británica, el Primer Lord del Mar Sir Gwyn Jenkins, afirmó que Rusia es actualmente "la mayor amenaza" para la seguridad del Reino Unido y advirtió que Moscú está buscando puntos débiles en el Atlántico Norte. Lo hizo durante un discurso en Admiralty House, en Londres, donde sostuvo que el país debe reforzar su preparación militar para proteger sus rutas marítimas y la infraestructura estratégica de la que depende buena parte de la economía británica.
Jenkins identificó directamente a Moscú como la principal amenaza actual y explicó que Rusia incrementó su actividad en el Alto Norte y en el dominio marítimo, mientras desarrolla capacidades que pueden dificultar la respuesta de la Royal Navy. "Rusia conserva submarinos avanzados que son cada vez más difíciles de rastrear, armas de precisión de largo alcance y sistemas especializados diseñados para operar a gran profundidad", afirmó.
El jefe naval también sostuvo que Rusia está "sondeando, probando y cartografiando" zonas estratégicas para obtener ventajas en la denominada zona gris, especialmente alrededor de la infraestructura submarina crítica. Hizo referencia a los cables submarinos y otras instalaciones de las que dependen las sociedades modernas, y advirtió que Rusia considera al Reino Unido uno de sus principales adversarios entre los países occidentales que apoyan a Ucrania.
"Sabemos que Rusia está buscando nuestros puntos débiles", afirmó Jenkins, quien sostuvo que el Reino Unido enfrenta amenazas de una magnitud que no se veía desde la Guerra Fría. Según el jefe naval, la Royal Navy dedica cada vez más tiempo y recursos al seguimiento de embarcaciones rusas y de la llamada "flota en la sombra". En promedio, dos buques de guerra británicos son desplegados cada semana con ese objetivo.
El mar de Noruega, el Ártico y las rutas de acceso al Atlántico Norte fueron señalados como espacios de importancia estratégica. Jenkins planteó que el Atlántico es una pieza central de la seguridad británica y también de la capacidad de la OTAN para reforzar la defensa de Europa, por lo que pidió mantener abiertas las rutas marítimas y proteger las infraestructuras críticas.
El jefe naval presentó además la transformación que busca implementar la Royal Navy para adaptarse al nuevo escenario militar. El plan contempla una "Armada híbrida", que combinará los tradicionales buques de guerra, submarinos y aeronaves con drones, sensores autónomos e inteligencia artificial. "Ya no es posible defender un vasto océano en disputa con buques de guerra tripulados únicamente", sostuvo.
Durante su discurso, Jenkins también planteó la necesidad de recuperar una mayor preparación para un eventual conflicto. "Si queremos volver a prevalecer en el Atlántico, debemos reforzar nuestra preparación para la guerra y redescubrir lo que significa ser una nación marítima", afirmó. El planteo se produce mientras el Gobierno británico enfrenta presión por sus compromisos de gasto en defensa dentro de la OTAN.
La preocupación por Rusia no se limita al Reino Unido. Alemania prepara planes de contingencia ante un eventual conflicto y, según informó Bloomberg, el ministro de Defensa Boris Pistorius advirtió que Moscú podría estar en condiciones de atacar territorio de la OTAN hacia 2029. En los últimos días hubo incidentes con drones en Lituania y Polonia, mientras Dinamarca reportó un episodio con una bengala rusa y Países Bajos sufrió una interrupción del servicio ferroviario por un supuesto sabotaje todavía no reivindicado.
