- El Vantablack 310 refleja solo el 2% de la luz y evita destellos.
- Un satélite recubierto alcanzó magnitud 6,7; un Starlink sin recubrir, 3,7.
- SpaceX ya probó DarkSat y VisorSat con resultados inferiores.
- La misión Jovian-1 probará el material en el espacio.
- El estudio no cubre comportamiento térmico ni durabilidad; la basura espacial persiste.
Una investigación de la Universidad de Surrey propone utilizar un recubrimiento ultranegro llamado Vantablack 310 para reducir el brillo de los satélites y evitar que perturben las observaciones astronómicas. La iniciativa apunta a contrarrestar el aumento de objetos en órbita que dificultan la visión del cielo nocturno.
Según la Agencia Espacial Europea, actualmente hay más de 14.000 satélites en órbita. La Universidad de Surrey estima que esa cifra podría alcanzar los 60.000 para 2030.
El Vantablack 310 absorbe casi toda la luz que recibe y refleja solo un 2%, según pruebas de laboratorio. La poca luz que devuelve se dispersa, con lo que evita los destellos. Su estructura, similar a la de un coral, presenta pequeños huecos que atrapan la luz.
En las pruebas, un satélite recubierto con este material alcanzó una magnitud de 6,7, cerca del umbral de 7 recomendado por la Unión Astronómica Internacional. En cambio, un satélite Starlink de SpaceX sin recubrimiento obtuvo una magnitud de 3,7, mucho más brillante.
SpaceX había probado antes dos soluciones para oscurecer sus satélites: la pintura DarkSat y la visera VisorSat. Según el estudio, ambas redujeron el brillo, pero no lo suficiente, y Vantablack 310 resultó más efectiva.
La astrofísica Astha Chaturvedi, autora principal del trabajo, explicó que el cielo nocturno es una de las ventanas más antiguas de la humanidad al universo, pero cada vez es más difícil ver las cosas. Añadió que decisiones sencillas sobre materiales podrían marcar una diferencia significativa sin grandes cambios en el diseño de las misiones.
El recubrimiento se probará en condiciones reales a bordo de la misión Jovian-1, un pequeño satélite universitario desarrollado por las universidades de Surrey, Portsmouth y Southampton. Queda pendiente evaluar el comportamiento térmico, la durabilidad ambiental y la integración del sistema completo.
El equipo advirtió que el estudio aborda únicamente el rendimiento óptico del material. Aunque el recubrimiento funcione, la basura espacial continúa en aumento y genera riesgos ambientales y de colisiones.
