Lo esencialPUNTOS CLAVE
  • Matías Gvozdenovich asumió como presidente del Comité Provincia de la UCR y dijo que no acumulará cargos, por lo que dejará la presidencia del bloque de legisladores.
  • La definición de quién conducirá el bloque legislativo radical podría conocerse en las próximas dos semanas.
  • Alejandra Ferrero, Fernando Luna y Mauricio Jaimes suenan como posibles reemplazantes al frente del bloque de legisladores radicales.
  • La primera reunión de la conducción encabezada por Gvozdenovich será este jueves a las 16 en la Casa Radical, donde se designarán apoderados, tesorero, vicetesorero y los integrantes de la mesa ejecutiva.
  • El Congreso partidario deberá habilitar la política de alianzas para las próximas elecciones provinciales.

La asunción de Matías Gvozdenovich como presidente del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical abrió un nuevo capítulo de la interminable interna radical cordobesa. Mientras el partido intenta mostrarse enfocado en recuperar protagonismo de cara a 2027, puertas adentro ya comenzó otra discusión: quién se quedará con la conducción del bloque en la Legislatura.

Gvozdenovich había anticipado que no pretende acumular cargos y que dejará la presidencia de la bancada. “No estaré en dos sillas”, aseguró antes de asumir formalmente al frente de la Casa Radical. La frase busca marcar una diferencia, aunque también obliga al partido a volver a sentarse a repartir lugares en momentos en que todavía intenta ordenar sus múltiples sectores internos.

La definición podría conocerse en las próximas dos semanas. El tema ya fue conversado con Rodrigo de Loredo, principal referente de Generación X y figura central de la nueva estructura partidaria, que pretende poner rápidamente en funcionamiento el Congreso de la UCR para comenzar a discutir, entre otras cosas, con quién se asociará el radicalismo en 2027.

La primera reunión de la conducción encabezada por Gvozdenovich será este jueves a las 16 en la Casa Radical. Allí deberán designarse apoderados, tesorero, vicetesorero y los integrantes de la mesa ejecutiva, además de avanzar con la situación del Congreso partidario y las próximas asunciones de autoridades departamentales.

El Congreso aparece como una pieza clave porque deberá habilitar la política de alianzas para las próximas elecciones provinciales. Y allí aparece una de las grandes incógnitas del radicalismo cordobés: después de años de divisiones, acercamientos cruzados y dirigentes jugando en espacios diferentes, la UCR deberá definir finalmente cuál será su identidad electoral y hasta dónde está dispuesta a negociar para intentar volver al poder.

En paralelo, ya comenzó la danza de nombres para conducir el bloque legislativo. Una de las principales candidatas es Alejandra Ferrero, actual presidenta del interbloque de Juntos por el Cambio y dirigente cercana a De Loredo. También cuenta con el respaldo político de Marcos Ferrer, expresidente del Comité Provincia.

Su llegada significaría una bancada con un perfil más duro frente al Gobierno provincial, una estrategia que el sector de De Loredo viene intentando instalar como antesala de la disputa por la Gobernación en 2027.

También aparece Fernando Luna, legislador por Cruz del Eje y exintendente de Villa de Soto. Otro nombre es el de Mauricio Jaimes, representante de Calamuchita y exintendente de La Cruz, aunque dentro del partido también lo analizan como posible presidente de la mesa del Congreso partidario.

Así, mientras públicamente la nueva conducción habla de reorganización, unidad y reconstrucción de la UCR, las primeras horas de la nueva etapa volvieron a mostrar una postal bastante conocida: negociaciones, nombres en danza y sectores disputándose los principales casilleros.

La discusión por la presidencia del bloque excede un simple cambio administrativo. Será una primera señal de quién tendrá mayor peso dentro del radicalismo cordobés y qué perfil adoptará la oposición en la Legislatura durante el tramo previo a 2027.

El desafío para la UCR será demostrar que detrás de la renovación de autoridades existe algo más que una nueva distribución de cargos. Después de años de internas y resultados electorales que la dejaron lejos de sus épocas de predominio provincial, el radicalismo necesita definir no sólo quién ocupa cada silla, sino qué proyecto pretende ofrecerle a Córdoba.