Las Leonas ya están en Argentina. El seleccionado femenino de hockey sobre césped regresó este lunes al país con la Copa del Mundo en sus manos, después de consagrarse campeón por tercera vez en su historia y protagonizar una final inolvidable ante Países Bajos.

El vuelo procedente de Ámsterdam aterrizó cerca de las 6 de la mañana en el aeropuerto internacional de Ezeiza, donde cientos de personas se acercaron para recibir a las campeonas entre banderas, aplausos y el tradicional “¡Dale campeón!”.

La selección dirigida por Fernando Ferrara había derrotado el sábado a Países Bajos por 3 a 1 en los penales australianos, después de empatar 1 a 1 durante el tiempo reglamentario. El gol argentino lo convirtió María José “Majo” Granatto, que apareció en el último cuarto para igualar el partido y mantener con vida al equipo.

En los shoot-outs, Cristina Cosentino se convirtió nuevamente en una de las grandes figuras del conjunto nacional y Argentina terminó imponiéndose con las conversiones de Victoria Granatto, Brisa Bruggesser y Sofía Cairó.

El título significó la tercera Copa del Mundo para Las Leonas, después de las obtenidas en Perth 2002 y Rosario 2010. Además, tuvo un condimento especial: Argentina derrotó como visitante a Países Bajos, que había ganado los tres Mundiales anteriores y que también es bicampeón olímpico.

“Necesitamos mucha más inversión”

Más allá de la celebración, el regreso de Las Leonas dejó también un mensaje que excedió lo deportivo. Majo Granatto, una de las protagonistas de la final y capitana del equipo, aprovechó el contacto con la prensa en Ezeiza para reclamar mayores recursos para el deporte argentino.

Las Leonas

“Necesitamos mucha más inversión en el deporte. Si esto lo hicimos con lo que tenemos, imaginate con más apoyo”, sostuvo la jugadora, y agregó: “El deporte es inclusión, es derecho, es igualdad. Y creo que nosotras como equipo intentamos transmitir también esos valores”.

El planteo apareció apenas unas horas después de la consagración mundial y puso nuevamente en discusión el lugar que ocupa el deporte de alto rendimiento dentro de las políticas públicas.

No fue, sin embargo, un reclamo planteado en términos de ausencia absoluta del Estado. De hecho, las 20 integrantes del plantel campeón figuran actualmente en la nómina de becas del ENARD. Según un relevamiento realizado sobre la documentación oficial correspondiente a agosto, 15 de las campeonas reciben la beca máxima, de $1.699.500 mensuales, mientras que las restantes están en categorías inferiores.

Una vuelta con la Copa y una historia que vuelve a empezar

Mientras tanto, en Ezeiza hubo poco espacio para las discusiones y mucho para los festejos. Granatto llegó con la medalla de oro puesta y la Copa del Mundo junto al plantel. “Costó, pero estamos muy contentas. Fue la mejor final desde hace años. La jugamos con autoridad, fue una final con todos los condimentos. Fue un sueño hecho realidad”, contó.

También resumió el estado de ánimo del grupo después de alcanzar el título: “Medalla de oro, no me la saco más. Desayunamos y dormimos con la medalla”.

El entrenador Fernando Ferrara, por su parte, destacó el proceso de trabajo que llevó al equipo hasta la consagración. “El trabajo fue espectacular, muy preciso en detalle desde hace dos años. Fue un torneo impecable desde el principio hasta el final”, señaló.

Para el entrenador, el título fue consecuencia de una combinación de “talento, coraje, buen juego y buena defensa”, además de la confianza y la unión construidas dentro del grupo.

Las Leonas ya están en casa. Llegaron con la tercera estrella mundial y, junto con la Copa, dejaron planteada una pregunta que trasciende al hockey: cuánto está dispuesto el país a invertir para que sus deportistas puedan seguir compitiendo en la elite mundial.