- Lula y Flavio Bolsonaro se enfrentaron en el primer debate del balotaje brasileño, marcado por acusaciones de corrupción.
- El senador apuntó contra el hijo del presidente por una causa de tráfico de influencias y Lula respondió con los vínculos de su rival con un banquero preso.
- Lula ironizó sobre los elogios de Flavio al modelo de Javier Milei y preguntó si pedirá prestada “la motosierra”.
- Las encuestas muestran un empate técnico: Quaest y Datafolha dieron ventaja a Flavio, mientras Vox Brasil ubicó primero a Lula.
El presidente brasileño y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flavio Bolsonaro protagonizaron este domingo el primer cara a cara de cara al balotaje del próximo domingo en Brasil. El debate, transmitido por la cadena Band, estuvo marcado por acusaciones cruzadas de corrupción y por la referencia al modelo del presidente argentino, Javier Milei.
El senador del Partido Liberal arrinconó al presidente con las acusaciones contra una lobista amiga de su hijo mayor, Fabio Luis Lula da Silva, conocida como Lulinha. La mujer había sugerido sin pruebas que Lula no podía desconocer los negocios de su hijo y anunció que buscará una delación premiada. La Policía Federal investiga a ambos por presunto tráfico de influencias, entre otras cosas por una propuesta para vender al Ministerio de Salud, sin licitación, medicamentos a base de cannabidiol por hasta 120 millones de dólares, que nunca prosperó. La defensa de Lulinha niega irregularidades.
Lula contraatacó con los vínculos de su rival con el banquero Daniel Vorcaro, preso, y los más de 130 millones de reales solicitados para financiar Dark Horse, una película sobre su padre. Además, ironizó sobre los elogios del senador al modelo de Milei. “¿Sabés cuánto está la pobreza en la Argentina?”, le preguntó, y agregó: “¿Vas a elegir el modelo de Milei? ¿Le vas a pedir prestada la motosierra?”. Flavio, cuya vocera económica, Daniella Marques, dice inspirarse en la Argentina, evitó nombrar al presidente argentino.
El nivel de las intervenciones fue calificado por columnistas de la prensa brasileña como una “pelea callejera” y uno de los peores debates de la historia. En varios momentos los candidatos se interrumpieron, se provocaron y eludieron las preguntas. Flavio se mostró más suelto y llegó a pararse detrás de Lula mientras este hablaba, hasta que los mediadores debieron advertirle que no podía molestar al rival. Cuando le pidió que se acercara, Lula respondió: “Quiero distancia de miliciano”.
Flavio también llegó con flancos expuestos. Horas antes, O Estado de S. Paulo reveló y O Globo confirmó que la Policía Federal investiga en el Supremo su relación con el abogado Willer Tomaz por presunto lavado de dinero ligado a una casa de apuestas, una segunda causa que se suma a la de Dark Horse. Su campaña negó que sea investigado.
En economía, Flavio prometió abrir un “espacio presupuestario” de 200.000 millones de reales, unos 39.000 millones de dólares, sin detallar cómo, y explotó el costo de vida. Lula admitió que la vida está cara, pero dijo que lo era más con Bolsonaro, defendió los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación y disparó: “Él nunca trabajó. Trabajador para él es cosa de ficción”.
En seguridad, Flavio prometió clasificar a las facciones criminales como “narcoterroristas” y acusó a Lula de “defender al Primer Comando de la Capital”. También negó que su familia haya impulsado los aranceles de Estados Unidos contra Brasil. En el segundo bloque, Lula reequilibró el duelo al llevar a Flavio al terreno de la salud y recordó las 716.000 muertes de la pandemia.
Las encuestas muestran un empate técnico. Quaest y Datafolha mostraron la semana pasada a Flavio adelante por 51% a 49% de los votos válidos, mientras que este domingo Vox Brasil invirtió el orden: 51% para Lula y 49% para Flavio. El debate cerró sin un tropezón o error decisivo que mueva la balanza. Los candidatos volverán a cruzarse el viernes en el debate de la TV Globo, a dos días de la votación.
