- Hallan microplásticos en playas de una isla de la Antártida.
- El estudio fue difundido por el medio Perfil.
- La contaminación plástica alcanza zonas remotas del continente blanco.
La contaminación plástica también alcanza a las playas antárticas. Un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz confirmó por primera vez la presencia de microplásticos en los sedimentos de la zona intermareal de Isla Decepción, el sector de la costa que queda cubierto y descubierto por las mareas. Encontraron estos residuos en todos los sitios analizados.
El estudio, liderado por María B. Alcauza y publicado en la revista científica Marine Pollution Bulletin, examinó muestras de diez puntos de la isla. De las 113 partículas seleccionadas inicialmente como posibles plásticos, los análisis químicos confirmaron que 69 correspondían a ese material.
Las concentraciones oscilaron entre 2,22 y 31,09 partículas por kilogramo de sedimento. El mayor registro se produjo en Bahía Balleneros, uno de los lugares históricos y más visitados de Isla Decepción. Aunque los niveles fueron inferiores a los encontrados en playas urbanas y en algunos sedimentos marinos antárticos, el hallazgo establece una referencia para seguir la evolución de la contaminación.
El polietileno y el PVC fueron los materiales predominantes. La mayoría de los residuos aparecieron como pequeños fragmentos, seguidos por películas delgadas de plástico. Para confirmar su composición, el equipo utilizó espectroscopía infrarroja, una técnica que permite distinguir los polímeros de otras partículas minerales u orgánicas.
Los investigadores también evaluaron si el tamaño de los granos del sedimento influía en la acumulación de residuos, pero no encontraron una relación estadísticamente significativa. Como posible explicación de las concentraciones relativamente bajas, plantearon que el movimiento del agua puede remover y redistribuir las partículas de manera continua.
La procedencia de estos residuos sigue abierta. Isla Decepción alberga las bases científicas Decepción, de Argentina, y Gabriel de Castilla, de España, y recibe visitantes durante la temporada turística. Las actividades en tierra y la circulación de embarcaciones podrían aportar contaminación, aunque el estudio no permite atribuir cada partícula a una fuente concreta.
También existe la posibilidad de que una parte llegue desde lugares lejanos, transportada por las corrientes marinas. Los autores consideran tanto las fuentes locales como el transporte oceánico para explicar la presencia de plástico en este ambiente remoto.
Otra investigación publicada en 2026 detectó microrresiduos en sedimentos de playa, aguas superficiales y organismos marinos de la isla. Las mayores concentraciones en sedimentos se registraron cerca de la base argentina Decepción, con una presencia destacada de fragmentos de pintura relacionados con su infraestructura. Ese trabajo aporta evidencia sobre la influencia de las actividades humanas locales.
Los resultados refuerzan la necesidad de mejorar el manejo de residuos y sostener el monitoreo ambiental. Todavía queda por determinar cuánto plástico llega desde otros lugares y cuánto se genera en la propia isla. La nueva información permitirá comparar futuras mediciones y conocer cómo cambia la contaminación en estas costas antárticas.
