- La ministra británica Kirsty McNeill ratificó en el Parlamento que las Malvinas son británicas mientras los isleños lo deseen.
- El gobierno de Londres descartó que las medidas de Milei modifiquen su compromiso con los kelpers y destacó su alianza con Estados Unidos.
- En paralelo, Argentina presentó una denuncia penal contra cinco empresas por el proyecto petrolero Sea Lion.
- Legisladores británicos cuestionaron la capacidad de la Royal Navy y pidieron reforzar la presencia militar en el Atlántico Sur.
El gobierno británico reafirmó en la Cámara de los Comunes que su soberanía sobre las Islas Malvinas está fuera de discusión y que las recientes medidas del presidente argentino Javier Milei no modificarán su respaldo a los habitantes del archipiélago. La ministra de Estado para el Desarrollo Internacional, Kirsty McNeill, respondió así a consultas de legisladores que advirtieron sobre una supuesta escalada de tensiones en el Atlántico Sur.
"No puede haber duda alguna sobre nuestro compromiso con los habitantes de las Islas Malvinas, sus derechos democráticos y la soberanía del Reino Unido sobre las islas", sostuvo McNeill. La funcionaria también hizo referencia expresa a la relación con Estados Unidos: "Es nuestro aliado más cercano. Ellos tampoco tienen dudas sobre nuestro apoyo inquebrantable a los isleños".
En su alocución, McNeill defendió el derecho de los kelpers a disponer de sus recursos naturales, incluidos los proyectos petroleros, y señaló que las presiones económicas de distintos gobiernos argentinos no han impedido el desarrollo de la comunidad. "Las medidas anunciadas por el presidente Milei no cambiarán el compromiso inquebrantable del Reino Unido", afirmó.
La ministra también se refirió a la capacidad defensiva británica en el Atlántico Sur y aseguró que las fuerzas allí desplegadas están en un nivel adecuado para "garantizar la defensa ante cualquier amenaza potencial". Al ser consultada sobre la protección a las empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos, como Rockhopper y Navitas Petroleum, McNeill respondió que están "totalmente de su lado".
La sesión en Westminster se desarrolló en paralelo a una denuncia penal presentada por el gobierno argentino contra cinco empresas del proyecto Sea Lion, por presuntas actividades hidrocarburíferas sin autorización en áreas bajo reclamo de soberanía. La presentación, encabezada por el canciller Pablo Quirno, invoca la Ley 26.659 y solicita investigar posibles delitos de asociación ilícita y lavado de activos.
Durante el debate, varios legisladores británicos cuestionaron la capacidad real de la Royal Navy y reclamaron una mayor demostración de determinación en la región. Uno de ellos llegó a pedir el envío de un buque de mayor envergadura, mientras que otro advirtió sobre un "aire de total irrealidad" en el tratamiento del tema. McNeill insistió en que las capacidades actuales son suficientes y destacó la importancia de transmitir un mensaje unificado desde el Parlamento hacia los isleños.
El gobierno argentino, por su parte, ratificó su reclamo de soberanía sobre las islas y sumó iniciativas diplomáticas y judiciales para frenar la exploración petrolera en la plataforma continental en disputa. La tensión bilateral se mantiene en aumento y se esperan nuevas definiciones en los próximos meses.
La cancillería argentina no emitió declaraciones inmediatas tras las afirmaciones de McNeill, aunque fuentes oficiales anticiparon que se analizarán los pasos a seguir. El conflicto por Malvinas, que lleva más de 40 años, continúa siendo un punto de fricción en la relación entre ambos países.
