Lo esencialPUNTOS CLAVE
  • Las acciones de Rockhopper caen casi 20% en Londres tras ratificar su proyecto en Malvinas.
  • El plan Sea Lion, en sociedad con Navitas, prevé extraer crudo desde el primer trimestre de 2028.
  • El Gobierno argentino endurece sanciones contra empresas que operan en las islas.
  • Un experto cuestiona la viabilidad técnica y económica del proyecto por los costos por pozo.

Las acciones de la petrolera británica Rockhopper se desplomaron casi un 20% este lunes en la Bolsa de Londres después de que la empresa ratificara su participación en el proyecto Sea Lion, una explotación offshore en el área de las islas Malvinas. La compañía acumula una caída del 32% en el último mes.

El proyecto, desarrollado en sociedad con la israelí Navitas Petroleum, prevé iniciar la extracción de crudo en el primer trimestre de 2028. Rockhopper posee el 35% del desarrollo y Navitas, que cotiza en la Bolsa de Tel Aviv, el 65% restante. La consultora Netherland, Sewell & Associates estimó en 314 millones de barriles las reservas probadas y probables del yacimiento.

La firma británica señaló que la primera fase utilizará el buque flotante de producción, almacenamiento y descarga Aoka Mizu. Para una segunda etapa, cuya decisión final de inversión está prevista para 2028, Navitas planea emplear el FPSO OSX-1, adquirido en agosto, con producción inicial estimada para 2030. Rockhopper indicó que ambas unidades podrían llevar el bombeo a 180.000 barriles diarios y que una ampliación de capital de USD 200 millones le asegura financiamiento hasta mediados de 2028.

El Gobierno argentino reforzó este mes la presión sobre las compañías que operan en las islas Malvinas, territorio británico de ultramar reclamado por la Argentina. Entre las medidas, presentó un proyecto para endurecer el régimen de sanciones creado en 2011, con penas dirigidas a empresas, accionistas y proveedores. La administración argentina considera ilegítima la actividad del Reino Unido en las Malvinas y los espacios marítimos circundantes en virtud de su histórico reclamo de soberanía.

En paralelo al mensaje de confirmación de las empresas, el petrofísico argentino Juan Carlos Glorioso puso en duda la viabilidad técnica y económica del proyecto. Señaló que, para cumplir con las reservas asignadas, cada pozo debería recuperar cerca de 14 millones de barriles durante su vida útil, con un gasto de capital estimado en unos USD 36 millones por pozo entre perforación e instalaciones. Según Glorioso, los datos públicos disponibles no permiten considerar razonables esos valores unitarios.

El especialista advirtió que los recursos contingentes y prospectivos conservan un elevado grado de incertidumbre, ya que dependen del rendimiento que muestren los pozos cuando comience la producción. El plan contempla una primera fase con una producción inicial calculada en 50.000 barriles diarios a través de 11 pozos. Para Glorioso, el salto previsto deberá ser validado por resultados concretos: la primera etapa cuenta con respaldo financiero, pero una expansión demandaría inversiones mayores y quedaría supeditada a la respuesta de los primeros pozos.

Glorioso también comparó la escala y el grado de madurez de Sea Lion con Vaca Muerta. Mientras la formación argentina acumula 8.134 millones de barriles descubiertos, los 232 millones de barriles atribuidos a Sea Lion representan cerca del 3% de ese volumen. Además, Vaca Muerta ya cuenta con producción sostenida, infraestructura, operadores y un horizonte de desarrollo de varias décadas, a diferencia del proyecto offshore en el Atlántico Sur, que atravesó postergaciones desde 2015.

El informe plantea que las sanciones argentinas y la importancia de Vaca Muerta para las compañías de servicios pueden complicar la contratación de proveedores especializados. Glorioso sostuvo que la ausencia de firmas de primera línea elevaría los riesgos operativos y podría provocar demoras, especialmente por las condiciones marítimas de la zona. En ese marco, concluyó que Sea Lion deberá demostrar en producción la productividad anunciada antes de consolidar una segunda fase de desarrollo.