- Federico Sturzenegger publicó una columna en La Nación donde defendió el rumbo económico de Javier Milei y advirtió sobre no cambiar de camino como hizo Mauricio Macri en 2018.
- El ministro afirmó que la economía creció 6,7% en el primer año de Milei y 3,5% en el segundo, y que la pobreza bajó del 42% en diciembre de 2023 a alrededor del 28%.
- Sturzenegger reconoció una caída en el empleo asalariado registrado, pero atribuyó la creación de 500.000 puestos a trabajadores no asalariados y monotributistas.
- Sobre la morosidad de los hogares, dijo que los problemas de pago deben resolverse entre privados y criticó la intervención estatal.
- La columna fue criticada por seleccionar indicadores favorables y dejar de lado otros que muestran dificultades, como la pérdida de empleo formal.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, publicó una extensa columna de opinión en el diario La Nación en la que defendió el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y dejó una advertencia política: no repetir, según su mirada, el error que cometió Mauricio Macri cuando decidió modificar su estrategia frente al deterioro del clima político y económico.
El artículo, titulado “Más allá del ruido”, fue publicado el domingo y rápidamente generó repercusiones. Sturzenegger reconstruyó su experiencia como presidente del Banco Central durante el gobierno de Cambiemos y la utilizó como advertencia para el actual Presidente.
La idea central es que un gobierno no debería cambiar de rumbo simplemente porque aumenten las críticas, las protestas o las dificultades políticas.
“Un gobierno tiene que mantenerse fiel al rumbo y a sus ideas”, sostiene Sturzenegger, quien también plantea que la oposición siempre intentará construir un relato negativo, aun cuando determinados indicadores económicos sean favorables.
La comparación con Macri
Para construir su argumento, el funcionario vuelve a fines de 2017. Según recuerda, en aquel momento la economía crecía alrededor del 5%, la inversión aumentaba un 20%, la inflación mensual era del 1,4% y la pobreza había descendido al 26%.
Sin embargo, el escenario político se había deteriorado. Las protestas contra la reforma previsional, los incidentes alrededor del Congreso y la creciente conflictividad instalaron, según Sturzenegger, la sensación de que todo marchaba mal.
Para el ministro, el gobierno de Macri terminó reaccionando ante ese clima y perdió el rumbo. La comparación con el presente resulta evidente: Milei debería evitar que las dificultades políticas o sociales lo lleven a modificar el programa económico.
La experiencia tiene además un componente personal. Sturzenegger dejó la presidencia del Banco Central en junio de 2018, en medio de la crisis cambiaria que terminaría llevando al gobierno de Cambiemos a recurrir al Fondo Monetario Internacional.
Los números con los que Sturzenegger defiende a Milei
La segunda parte de la columna funciona como una defensa de la gestión libertaria. Sturzenegger afirma que Argentina volvió a crecer después de años de estancamiento y señala que el PBI aumentó 6,7% durante el primer año de Milei y 3,5% durante el segundo, tomando la comparación diciembre contra diciembre.
También menciona las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que contemplan un crecimiento del 2,7% para este año y del 3% para el próximo.
Su conclusión es contundente: “El gobierno de Javier Milei ya ganó por goleada el partido del crecimiento”. El ministro también reivindica la evolución de la pobreza. Señala que pasó del 42% registrado en diciembre de 2023, alcanzó un pico del 53% durante los primeros meses de la gestión y posteriormente descendió hasta alrededor del 28%.
A eso suma dos pilares centrales del discurso económico oficial: el superávit fiscal y el crecimiento de las exportaciones, especialmente en sectores como energía, minería, agroindustria y actividades industriales.
Desde su perspectiva, esos indicadores muestran que el programa está funcionando y que no existen razones para abandonar el camino elegido.
El empleo formal, el punto más incómodo
Uno de los aspectos más discutibles aparece cuando Sturzenegger aborda el mercado laboral. El ministro sostiene que durante la gestión de Milei se crearon alrededor de 500.000 puestos de trabajo, aunque reconoce que se produjo una caída en el empleo asalariado registrado.
La explicación oficial es que buena parte de la expansión se dio a través de trabajadores no asalariados y monotributistas.
El dato permite una lectura política particularmente interesante: para Sturzenegger, la transformación de trabajadores asalariados hacia otras modalidades no necesariamente debe ser interpretada como un deterioro del mercado laboral, sino como parte de una transformación que el Gobierno atribuye a la flexibilización y a los cambios introducidos por la Ley Bases.
Es justamente allí donde la discusión deja de ser solamente estadística y pasa a ser política: el mismo mercado laboral puede ser presentado como una recuperación del empleo o como un proceso de precarización, dependiendo de qué indicador se tome como referencia.
“Gente grande que sabe lo que hizo”
Otro de los pasajes que más repercusión tuvo fue el referido al aumento de la morosidad de los hogares. Sturzenegger reconoce que existen problemas de pago, pero rechaza que el fenómeno pueda ser presentado como una crisis generalizada de endeudamiento.
Sostiene que el financiamiento bancario al sector privado representa alrededor del 12% del PBI y que la cartera irregular equivale a menos del 1% del producto.
En ese contexto, defendió que los problemas entre quienes tomaron créditos y las entidades financieras deben resolverse entre privados.
Y utilizó una frase que rápidamente comenzó a circular: “Gente grande que sabe lo que hizo y a quien le prestó. Si ahora no les pagan, el problema principal es de ellos”.
La afirmación generó críticas por el tono empleado para referirse al endeudamiento de las familias, especialmente en un contexto en el que aumentaron los atrasos en el pago de créditos y tarjetas.
La mirada del ministro, sin embargo, es que intervenir para solucionar esos problemas podría terminar generando un incentivo negativo para el crédito y alterar las reglas de juego.
¿Datos contra relato?
La columna también recibió críticas por la forma en que selecciona los indicadores. Uno de los cuestionamientos más fuertes apunta a que los números que presenta Sturzenegger pueden ser reales, pero no necesariamente ofrecen una fotografía completa de la economía argentina.
Un análisis publicado tras la columna señaló justamente que el ministro concentra su defensa en cuatro grandes variables —crecimiento, pobreza, superávit fiscal y exportaciones— mientras deja en segundo plano otros indicadores que muestran dificultades.
La discusión, entonces, no pasa solamente por saber si los números son verdaderos. También importa qué números se eligen para explicar una realidad compleja.
La economía puede crecer y, al mismo tiempo, perder empleo formal. Puede bajar la pobreza respecto del pico alcanzado durante el ajuste y todavía tener millones de personas con ingresos insuficientes. Puede sostener el superávit fiscal y convivir con hogares que recurren cada vez más al crédito para financiar sus gastos. Son distintas partes de una misma fotografía.
“Más allá del ruido”
Hacia el final de su columna, Sturzenegger vuelve a la comparación con Macri y plantea que el Gobierno de Milei debe aprender de aquella experiencia.
Su mensaje es que habrá críticas, problemas y presión política, especialmente a medida que avance el calendario electoral, pero que eso no debería llevar al oficialismo a abandonar su programa.
La conclusión es, en definitiva, una defensa política del rumbo económico. Para Sturzenegger, el problema no es que existan dificultades: el verdadero riesgo sería que Milei reaccione ante ellas cambiando el camino.
La discusión que queda abierta es si sostener el rumbo constituye una muestra de convicción o si, en determinados momentos, puede transformarse en una negativa a corregir aquello que no funciona.
Casi nueve años después de haber formado parte del gobierno de Macri que terminó recurriendo al FMI, Sturzenegger parece tener una respuesta para Milei: no repetir la historia y no gobernar al ritmo del “ruido”.
