- La falla de Sierra Chica es una de las principales fuentes sísmicas de Córdoba y bordea el Valle de Calamuchita.
- La mayoría de los sismos de la región son leves y superficiales, aunque existen antecedentes provinciales superiores a magnitud 5,0.
- Investigadores de la UNRC sostienen que el peligro sísmico regional podría estar subestimado y advierten sobre la vulnerabilidad de las construcciones.
- Durante un temblor, la recomendación central es agacharse, cubrirse y sujetarse, lejos de ventanas y sin usar ascensores.
- Tras el movimiento hay que revisar heridos y pérdidas de servicios, y no volver a edificios con daños visibles ante posibles réplicas.
Un temblor que sonó como una explosión
Hace exactamente siete años, un 19 de agosto, los vecinos de Embalse, Villa del Dique y Villa Rumipal escucharon algo que muchos describieron como un estruendo. No era una explosión: fue un sismo de magnitud 2,6 a solo 8 kilómetros de profundidad, y el geólogo Guillermo Sagripanti explicó entonces que, por lo superficial del foco, el frente de onda no se atenuó y la gente lo percibió como una explosión o un trueno.
La escena se repite cada tanto en el valle y siempre termina igual: consultas a los bomberos, mensajes en los grupos, teorías varias y ninguna respuesta clara. Esta semana volvió a pasar en la provincia, con el temblor registrado en cercanías de Tanti y la advertencia de un geólogo sobre fallas activas en Córdoba. Vale entonces hacerse la pregunta completa:
¿Tiembla en Calamuchita, cuánto puede llegar a temblar y qué habría que hacer si pasa?
Lo que hay debajo: la falla de la Sierra Chica
Córdoba no está sobre la cordillera, pero tampoco está quieta. La provincia forma parte de las Sierras Pampeanas, un ámbito de intraplaca donde el terreno se levantó en bloques limitados por fallas inversas. Según los estudios geológicos, el sistema de fallas de la Sierra Chica es la estructura neotectónica más relevante de la provincia, tanto por su extensión como por su importancia como fuente sismogénica, y su actividad durante el Cuaternario está documentada.
Esa falla corre por el borde del cordón serrano que le da nombre, es decir, justo por el costado del valle donde vivimos. Y tiene expresión concreta acá: la sismicidad registrada en cercanías de Santa Rosa, Villa General Belgrano, Cosquín y La Falda, que podría asociarse a la falla de la Sierra Chica, es habitualmente moderada a leve y superficial, con focos de hasta 33 kilómetros de profundidad. La mayoría de esos microsismos no llega a magnitud 3,0, pero se registran casos que alcanzan magnitud 5,0, con intensidades de entre III y IV en la escala Mercalli Modificada.
Traducido: temblores chicos, frecuentes y poco profundos, que la mayoría de las veces pasan desapercibidos, y algunos —los menos— sí se sienten. Un sismo superficial de magnitud baja puede percibirse más que uno mayor y profundo, y eso explica los "estruendos" del valle.
Los antecedentes: 1908, 1934, 1947 y 1955
Córdoba tiene historial. Entre los terremotos históricos con epicentro en la provincia que superaron la magnitud 5,0 figuran Deán Funes con M 6,5 en 1908, Villa Giardino con M 5,6 en 1947 y Cruz del Eje con M 6,7 en 1955, además del Gran Terremoto de Sampacho de M 6,0 en 1934, el único de esa serie en el que se constató una ruptura superficial asociada.
El de Sampacho sigue siendo el peor de la historia cordobesa. Ocurrió a las 23.06 del domingo 10 de junio de 1934, cuando gran parte del pueblo ya estaba durmiendo. De acuerdo con el registro del INPRES, resultó dañado el 90% de las construcciones de la localidad, con una intensidad estimada en VIII grados de la escala Mercalli, y el movimiento se sintió en todo el sur de Córdoba, el oeste de Santa Fe, el norte de La Pampa y el sur de San Luis. No hubo víctimas fatales, pero el casco urbano quedó reducido a escombros. Un dato que suena a presagio: el nombre del pueblo viene del quechua y una de sus acepciones es, precisamente, tierra que tiembla.
Sampacho está a unos 130 kilómetros de Embalse. Para dimensionar: es la distancia que separa a Santa Rosa de la ciudad de Córdoba.
Lo que dice la investigación: el peligro está subestimado
Acá aparece la discusión de fondo. El INPRES clasifica a Córdoba en las categorías más bajas de peligrosidad sísmica del país, muy lejos de San Juan o Mendoza. Pero los equipos de geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto vienen sosteniendo hace años que esa clasificación se quedó corta.
Los investigadores Diego Villalba y Guillermo Sagripanti, del grupo de Geología Estructural de la UNRC, plantean que el potencial sismogénico de las fallas de la región no se corresponde con el que le asigna el INPRES, y que es mayor. También señalan que las principales fallas con actividad cuaternaria y sismos fuertes con epicentro en Córdoba son la de Sierra Chica, Las Lagunas (Sampacho), Nono y El Molino, esta última un brazo de la falla de Comechingones.
El argumento se apoya en paleosismología: excavan trincheras sobre las fallas y leen las deformaciones en los sedimentos, que funcionan como el registro de terremotos anteriores a cualquier crónica escrita. Ese trabajo determinó que el piedemonte de las sierras de Comechingones y Sierra Chica fue epicentro de terremotos prehistóricos de hasta magnitud 7,0, además del de Sampacho y de actividad sísmica cortical frecuente.
Y hay una advertencia que nos toca de lleno. El mismo estudio observa que en esa región se emplazan centros urbanos, turísticos, centrales hidroeléctricas y una nucleoeléctrica, que el riesgo sísmico local es desconocido y que la vulnerabilidad se considera elevada porque es dudosa la aplicación de las normas de construcción sismorresistente y porque los habitantes manifiestan un marcado estado de negación sísmica.
Esa última frase es el punto. El problema no es que el suelo se mueva: es que en Calamuchita nadie lo tiene en el radar. Se construye rápido, se construye mucho y no se construye pensando en esto.
La central nuclear y la falla
Es el capítulo más discutido. En la audiencia pública por la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse, una funcionaria de la Autoridad Regulatoria Nuclear señaló que existe inquietud respecto de la falla de Sierra Chica, y mencionó también las de Comechingones y Despeñaderos. Sostuvo que la primera fue considerada geológicamente activa, pero con movimientos tan lentos que la posibilidad de que afecte a una estructura es muy baja. El Foro Ambiental Córdoba objetó ese punto y planteó que la posición exacta del tramo de la falla adyacente a la central no fue determinada de forma concluyente.
Es una discusión abierta, con argumentos técnicos de los dos lados, y merece seguimiento propio.
Entonces, ¿qué hacer si tiembla?
El INPRES tiene un manual y se resume en tres momentos.
Antes. Establecer un plan de prevención para el lugar donde uno vive o trabaja, ubicar y señalizar las zonas seguras, definir quién corta el agua, el gas y la electricidad, tener linternas, luces de emergencia y una radio a pilas, mantener las vías de escape libres de obstáculos y verificar el funcionamiento de puertas y portones. A eso agregá algo simple: un punto de encuentro familiar acordado y muebles altos, estanterías y calefones bien amurados a la pared.
Durante. La consigna central es agacharse, cubrirse y sujetarse. Bajo techo, lo indicado es refugiarse debajo de una mesa o escritorio resistente; si no hay ninguno cerca, arrodillarse junto a una pared interna y cubrirse la cabeza con los brazos, siempre lejos de ventanas, espejos y superficies vidriadas. En la vía pública, buscar un espacio abierto alejado de postes, árboles, cables y fachadas. El INPRES agrega no salir a balcones bajo ninguna circunstancia, no usar ascensores y, si uno está en un lugar con mucha gente, permanecer en el sitio aplicando las medidas de protección en vez de correr hacia la salida. Si estás manejando, frená en un lugar despejado y quedate dentro del vehículo.
Después. Verificar si hay heridos y prestar primeros auxilios, no caminar descalzo ni a oscuras, controlar que no haya pérdidas de agua, gas o electricidad, y contar con que la ayuda puede demorar: los primeros problemas hay que resolverlos uno mismo. Después vienen las réplicas, así que conviene no volver a entrar a una construcción con daños visibles.

Un mito que conviene descartar. Circula mucho la teoría del "triángulo de la vida", que propone ubicarse al costado de un mueble alto en lugar de debajo. Agencias especializadas como FEMA refutan su validez, entre otras razones por las enormes diferencias constructivas entre edificios y por la metodología con la que fue formulada; la recomendación sostenida sigue siendo agacharse, cubrirse y sujetarse.
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