Ucrania atacó con drones una terminal petrolera en la región rusa de Rostov, pocas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara un acuerdo con su par ruso, Vladimir Putin, para aumentar el suministro de diésel a los mercados internacionales. La ofensiva volvió a exponer las tensiones entre Washington y Kiev en medio de una guerra que lleva más de cuatro años.

El objetivo fue una instalación de Novoshájtinsk, en el sur de Rusia, próxima a la frontera con Ucrania. Según informó el diario El País, las imágenes difundidas tras el ataque mostraron un importante incendio en el complejo. También se reportaron daños en un puente ferroviario y la interrupción del transporte por tren en la zona.

La instalación tiene relevancia estratégica porque abastece de combustible a las fuerzas rusas desplegadas en el Donbás y forma parte de la infraestructura energética utilizada para la comercialización de hidrocarburos. El gobernador de Rostov, Yuri Sliusar, informó que las defensas rusas derribaron más de 50 drones durante el ataque, aunque algunos lograron alcanzar sus objetivos.

El acuerdo que generó una nueva disputa

El viernes 9 de octubre, Trump anunció que Rusia suministraría más de 300.000 toneladas de diésel de manera inmediata, otras 500.000 toneladas durante noviembre y un millón de toneladas adicionales posteriormente. El mandatario estadounidense presentó la decisión como una medida para ampliar la oferta de combustible y contribuir a moderar los precios.

El anuncio representa un giro en la política de Washington hacia Moscú, ya que contempla flexibilizar las sanciones estadounidenses que afectan las exportaciones rusas de diésel. La decisión provocó críticas del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien cuestionó el entendimiento por considerar que beneficia a Rusia mientras continúa la invasión de su país.

Sin embargo, hay un dato que matiza el alcance del anuncio: según la información publicada por El País, las autoridades rusas ya analizaban levantar las restricciones a las exportaciones de diésel antes de la comunicación de Trump. Por eso, no puede afirmarse que el presidente estadounidense haya obtenido una concesión que Moscú no estuviera dispuesto a realizar por su cuenta.

La guerra energética continúa

Los ataques contra instalaciones petroleras se convirtieron en una pieza central de la estrategia ucraniana para afectar los ingresos de Rusia y complicar el abastecimiento de sus fuerzas armadas. Moscú, por su parte, mantiene los bombardeos sobre infraestructura energética y ciudades ucranianas, con consecuencias para la población civil.

La tensión escaló todavía más este sábado, cuando un ataque ruso contra la ciudad ucraniana de Zaporiyia dejó 20 muertos, entre ellos tres niños, y al menos 18 heridos, según informó la agencia Reuters.

Trump también elevó sus críticas contra Zelenski por los ataques ucranianos a refinerías rusas y llegó a sugerir que Ucrania debería buscar otro liderazgo capaz de alcanzar un acuerdo. El cruce profundiza las diferencias entre ambos gobiernos justo cuando representantes ucranianos, europeos y estadounidenses mantenían conversaciones en Miami para explorar una salida al conflicto.

Por ahora, el anuncio sobre el diésel no implica un alto el fuego ni garantiza avances en las negociaciones de paz. Mientras las potencias discuten el suministro de combustible y las sanciones económicas, los ataques contra instalaciones estratégicas y zonas urbanas siguen marcando el ritmo de una guerra sin una solución a la vista.